Otra vuelta de tuerca de Henry James: reseña
Esta es la primera entrada de Muchas vueltas de tuerca, la aventura con la que me dispongo a leer y ver unas quince adaptaciones de la novela de Henry James, Otra vuelta de tuerca. Y no hay nada más apropiado que empezar por el origen, con la obra que ha inspirado tantísimas historias a lo largo de las décadas.
Título: Otra vuelta de tuerca / The Turn of the Screw
Autor: Henry James
Año de publicación: 1898

SINOPSIS
Otra vuelta de tuerca es la historia de una joven institutriz que es contratada para cuidar a dos niños en una mansión remota, donde comienza a ver extrañas apariciones de antiguos sirvientes fallecidos. La novela se centra en la creciente inquietud de la institutriz, que intenta proteger a los niños de lo que parece que es una influencia maligna.
RESEÑA CON SPOILERS de Otra vuelta de tuerca
Aunque personalmente creo que no te va a estropear la experiencia si lees esta reseña antes de leer el libro.
Otra vuelta de tuerca es una novela gótica famosa por su complejidad psicológica y su cuidada prosa. Es un libro bastante corto, pero nada ligero, ya que James escribe de manera detallada y meticulosa, algo que se traduce en una sintaxis compleja y (al menos para mí) bastante exigente.
La novela ha desconcertado y cautivado a lectores y críticos durante más de un siglo, y ocupa un lugar destacado dentro de la literatura sobrenatural. Su narración intrincada, sus personajes misteriosos y su inquietante escenario gótico han convertido la historia en una de las obras más estudiadas del género.
Cuando se publicó por primera vez, fue a modo de “fascículos” en la revista Collier’s Weekly. Los lectores esperaban ansiosos cada nueva entrega para descubrir cómo continuaba la historia, algo que generó una gran expectación en torno a la novela.
He leído la novela varias veces[𝄞], y la primera vez que lo hice siguiendo el ritmo de publicación original. Consiste en leer 2 o 3 capítulos semanalmente y así disfrutar de los cliffhangers tal y como el autor los diseñó.
Leerlo de esta manera hace que se parezca más a ver una serie de televisión, con una dosis semanal que te deja todo el tiempo insatisfecho. Henry James construyó la historia dejando intrigas y preguntas sin responder semana tras semana.
NARRACIÓN Y ESTILO
Una de las características más distintivas de Otra vuelta de tuerca es su ambigüedad. La historia está llena de misterio y suspense, y la guinda del pastel es la incertidumbre que gira en torno a si los fantasmas son reales o fruto de la imaginación de la protagonista. Por este motivo ha terminado convirtiéndose en un referente del terror psicológico.
Henry James logra crear una atmósfera inquietante y perturbadora sin recurrir a elementos viscerales ni a apariciones sobrenaturales espectaculares. La obra se centra en la psicología de los personajes, especialmente en la de la institutriz, que se enfrenta a sus propios miedos y obsesiones (o no), lo que añade una capa de complejidad a la trama.
Es una novela inteligente y compleja. Hace que te cuestiones lo que está ocurriendo a medida que avanza, igual que la niñera empieza a cuestionarse a sí misma. Y la sutileza con la que consigue hacerlo es exquisita. El terror que sientes como lector reside más en lo que no se dice que en lo que sí se cuenta. Y nada se llega a explicar del todo, a pesar de que la protagonista le da un millón de vueltas a cada cosa intentando entender qué demonios está pasando.
El tono es siniestro y claustrofóbico porque estás atrapado en la mente de esta mujer, que está a su vez atrapada en una casa que la va haciendo cada vez más paranoica.
contexto histórico, PERSONAJES y temas
La novela se sitúa en la época victoriana y se inscribe en la tradición gótica, caracterizada por la exploración de lo desconocido, el misterio y el terror psicológico.
La sociedad victoriana estaba marcada por una rígida adherencia a las normas sociales y morales, así como una intensa presión para cumplir con esas expectativas. En Otra vuelta de tuerca, la protagonista es una joven que acepta la responsabilidad de cuidar a dos niños, Flora y Miles, en una mansión aislada. Seguimos su lucha por comprender los eventos inexplicables que ocurren en la casa y su creciente obsesión con las figuras que parece que solo ella puede ver.
La institutriz está prácticamente sola, con muy poco contacto con el exterior, salvo por las visitas a la iglesia los domingos. Está aislada físicamente en la mansión y, al mismo tiempo, atrapada en un mundo regido por normas sociales y morales muy estrictas, gracias a esa represión victoriana. A medida que avanza la historia, este aislamiento contribuye a crear una sensación cada vez mayor de claustrofobia y paranoia.
Uno de los aspectos más intrigantes de Otra vuelta de tuerca es la pregunta de si los fantasmas son reales o si son fruto de la imaginación de la institutriz. El tema principal es “el mal” y la corrupción del ser humano. Al principio, los niños son descritos como angelitos, así que cuando empiezan a pasar cosas raras, la protagonista acepta la responsabilidad de protegerlos a toda costa. Pero ¿hay algo de lo que protegerlos realmente? ¿O es ella la que está proyectando toda su inestabilidad en los niños?
La novela no proporciona respuestas definitivas, y ahí reside gran parte de su gracia. Explorar esta duda nos permite, como lectores, interpretar los acontecimientos de maneras muy diferentes. Podemos aceptar la existencia de los fantasmas y verlos como entidades malignas, o interpretar sus apariciones como manifestaciones de la paranoia y la obsesión de la institutriz. Y cuanto más intentamos decidir qué explicación es la correcta, más difícil resulta estar seguros de lo que realmente hemos leído.
EL DESENLACE
En el desenlace brilla una vez más la palabra clave de esta novela: ambigüedad. Nada se dice directamente y tienes que meterte de lleno en la historia para entender qué se están diciendo los personajes entre líneas. Todo queda abierto a la interpretación.
De manera que, aunque los acontecimientos llegan a su conclusión, las grandes preguntas de la novela no se resuelven. Y me parece una forma muy efectiva de cerrar una historia de terror. Explicar por qué ocurren las cosas tiende a minimizar el miedo que producen. Porque explicar es saber, saber es controlar, y esta es una historia sobre la pérdida de control.
Si estás escribiendo sobre “lo desconocido”, lo último que quieres es convertirlo en conocido, porque perdería la fuerza. Lo diabólico, la maldad, ese misterio que no sabes qué es ni por dónde viene y que, por lo tanto, puede convertirse en lo peor que puedas imaginar, nunca se llega a explicar. Y creo que esto es algo que James hace de manera deliberada.
EN CONCLUSIÓN
Otra vuelta de tuerca de Henry James es un clásico por buen motivo y debería ser de lectura obligatoria para cualquier aficionado del terror. Es una novela exigente, sutil y muy inquietante, que demuestra que para provocar miedo no hace falta explicarlo todo, más bien al contrario.
James construye el terror desde la incertidumbre, el aislamiento y la pérdida de control, y consigue que, más de un siglo después, sigamos haciéndonos las mismas preguntas que sus primeros lectores: ¿qué está ocurriendo realmente en esa casa? ¿Los fantasmas existen o solo existen en la mente de la institutriz? Y, sobre todo, ¿de quién tenemos que tener miedo?

··· Esta es una reseña del libro leído en inglés y castellano ···
[𝄞] Si quieres saber cómo conseguí entender decentemente el texto después de varias relecturas, en este post de favoritos hablo del audiolibro que lo hizo posible.
Esta ha sido la primera de muchas vueltas de tuerca. La próxima va a ser su adaptación al cine de 1961 (The Innocents), si no te lo quieres perder, suscríbete a mi Substack para no perderte nada. 💌
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