Weapons tiene actualmente una puntuación de 7,8 en IMDb. Está dirigida y escrita por Zach Cregger, el responsable de Barbarian (2022), una película que dividió al público: muchos la adoraron, otros no soportaron sus giros de tono. A mí Barbarian me fascinó, y con Weapons me ha vuelto a pasar: es todo lo que podría desear en una experiencia cinematográfica e incluso más.

Título: weapons (La hora de la desaparición en Hispanoamérica)
DIRIGIDA POR: ZACH CREGGER.
PROTAGONIZADA POR: julia Garner, Josh Brolin, Alden Ehrenreich, Austin Abrams y Benedict Wong.
GÉNERO: terror, Misterio.
SINOPSIS
Cuando todos los niños de la misma clase, menos uno, desaparecen misteriosamente la misma noche y exactamente a la misma hora, una comunidad se pregunta quién o qué está detrás de su desaparición.
El punto de partida es inquietante: todos los alumnos de una clase desaparecen en la misma noche. Sin embargo, la gente que va esperando un thriller de misterio a la vieja usanza es a quien la película decepciona porque Weapons no se centra en resolver este misterio, sino en explorar lo que ocurre después.
La historia se construye a través de segmentos narrados desde la perspectiva de diferentes personajes. Esta estructura, que Cregger dice que se inspira en Magnolia (1999) por la forma en que los hilos narrativos se cruzan, da lugar a una historia coral con gran cantidad de secundarios que aportan realismo y profundidad.
Una historia imposible de prever
El tono se mueve como una montaña rusa cuidadosamente orquestada: momentos de auténtico terror, no solo en forma de sustos, sino creando tensión pura, que se entrelazan con instantes de comedia que consigue aliviar la presión sin romperla, un equilibrio que el director ya había ensayado en Barbarian.
El resultado es un ritmo impecable. La película no busca asustar constantemente, pero sabe cuándo golpear con escenas de auténtico terror (no solo con sustos, aunque también los hay, sino tensión prolongada y casi insoportable) y cuándo relajar la presión con pinceladas de humor.
La cinematografía es otro de los puntos fuertes: abundan los tracking shots que nos meten de lleno en la acción, siguiendo a los personajes de forma que sentimos cada pausa, cada respiración.
Cregger no solo ha dirigido y escrito el guion: también ha participado en la composición de la banda sonora, que refuerza esa sensación de viaje sin retorno. El resultado final es una experiencia oscura y atmosférica que combina lo mejor del misterio, el drama y el terror, con toques de thriller que recuerdan a Prisoners (2013), especialmente en la construcción del personaje del padre (como menciona mi nuevo director favorito en esta entrevista que hizo con Letterboxd). Original, aterradora y muy bien hecha.
Uno de los detalles más divertidos es la pista que deja la palabra “witch” (bruja) escrita en el coche, que nunca llega a explicarse del todo y queda como un recordatorio latente durante toda la película. Como ya ocurría en Háblame (Talk to Me, 2023), no dar todas las respuestas y dejar espacios a la imaginación consigue que lo sobrenatural resulte aún más perturbador.
Elementos como el arbolito, la campana o el arma con el 2:17 que aparece en el sueño del padre funcionan como símbolos que no se terminan de aclarar, pero que intensifican la atmósfera de desconcierto. En la película terminamos descubriendo que el 2:17 no significa nada, pero tanto nuestras cabezas, como las de los personajes, se han estado esforzando por encontrar el motivo detrás de que ese fuera el número, porque siempre tendemos a intentar buscarle sentido a las cosas y Weapons juega con esos símbolos para llevar nuestra atención donde le interesa, haciendo que los giros de guion nos pillen desprevenidos.
El título en apariencia hace referencia a cómo los poseídos se convierten en auténticas armas con la ayuda de las ramitas mágicas. Sin embargo, el propio Cregger comentó en Vanity Fair que prefiere dejarlo abierto a la interpretación. Y precisamente en esa ambigüedad reside gran parte de la fuerza de la película.
En pocas palabras
Weapons confirma que Zach Cregger no es un one hit wonder, sino un director con voz propia y con mucho que decir en el género, sobre todo en lo relacionado a sótanos. Su forma de añadir chispitas de humor, sus personajes bien construidos, la narración fragmentada y el uso magistral de la tensión convierten esta película en una experiencia original, oscura y perturbadora.
Más allá de la desaparición inicial, lo que realmente importa es lo que desencadena, cómo sacude la vida de los personajes y cómo el espectador se ve arrastrado en ese descenso a lo desconocido.
Oscura, retorcida y sorprendente: Weapons es de esas películas que no solo te asustan, sino que se quedan contigo mucho después de salir del cine.

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