Título: Las cosas han empeorado desde la última vez que hablamos (y otras desgracias) / Things Have Gotten Worse Since We Last Spoke (and Other Misfortunes)
Autor: Eric LaRocca
Año de publicación: 2021

SINOPSIS
Tres oscuras y perturbadoras historias de terror de una nueva y sorprendente voz, incluyendo la historia de obsesión nominada al Premio Bram Stoker, «Las cosas han empeorado desde la última vez que hablamos».
RESEÑA de Las cosas han empeorado desde la última vez que hablamos
Las cosas han empeorado desde la última vez que hablamos (y otras desgracias) está compuesto por tres relatos. Es un dato que me parece importante mencionar porque yo lo leí creyendo que se trataba de una novela corta y me pasé el segundo y el tercer relato esperando que la historia volviese al primero.

El caso es que tenía muchísimas ganas de continuar con la historia del primer relato y con razón. Estuvo nominado a los premios Bram Stoker y ganó en los premios Splatterpunk el año que se publicó, también con razón.
Este primer relato, que da título al libro, vemos cómo se conocen dos mujeres a través de una conversación por email que comienza como forma de contacto para la compra-venta de un pelador de manzanas. Sé que suena raro, pero es muchísimo más raro de lo que parece.
En el segundo relato, una pareja se encuentra viviendo en una isla incomunicada cuando un misterioso joven llama a su puerta pidiendo que lo acojan. Y en el tercer y último relato, un hombre se encuentra un hueso con unas iniciales talladas en su patio y va a pedir explicaciones a su vecino.
NARRACIÓN Y ESTILO
El primero es un relato epistolar en el que podemos leer directamente esa conversación construida a base de correos electrónicos que intercambian las protagonistas. Transcurre en el año 2000, así que también aparecen algunas conversaciones de mensajería instantánea (que me hicieron recordar mis tiempos mozos, cuando msn messenger era como la plaza del barrio) a través de las cuales va cogiendo forma la narración.
Empieza siendo raro de narices porque todo parte de un anuncio para un pelador de cocina y, tanto el anuncio, como los emails posteriores, bien podrían ser cartas victorianas por la megaintensidad, la seriedad y el cuidado de la prosa poética con la que los dos personajes escriben.
Pero, por si no fuera ya suficientemente intenso de por sí, la historia se intensifica a una velocidad apabullante. Pronto me encontré intrigada y horrorizada a partes iguales. Es difícil parar de leer una vez empiezas a caer por el horripilante tobogán del mal rollo que contruye LaRocca y, una vez termina, los dos relatos restantes se leen sin esfuerzo, solo con el impulso y la inercia de la energía del primero.

El segundo relato pasa a tener un narrador omnisciente más estándar, gracias a lo cual los giros y entresijos que nos deparan en él son imprevisibles, sorprendentes y lúcidos como una pesadilla en 4K.
El tercer relato es el más flojo de los tres. Me gustó, pero después de la increíble montaña rusa que son los otros dos, en comparación, el tercero es mucho menos impactante.
TEMAS
Una de las cosas que avivó mi confusión para creer que el primer relato debía continuar más adelante en el libro (aparte de no haberme informado suficiente antes de leerlo*) fue que el segundo, el del matrimonio que se marcha a cuidar un hotel en una isla desierta al más puro estilo de El resplandor, comparte muchos temas con el primer relato (el que yo no había aceptado que se hubiera terminado cuando se terminó).
No solo tienen temas en común, así como concepto genérico, sino que comparten muchas características, menciones de lo grotesco, con escenas y elementos que parecen cortados por la misma tijera y, sin embargo, se deforman en direcciones distintas.

Esa cercanía y a la vez extrañeza genera una sensación de misterio muy particular, como si estuvieras reconociendo algo familiar en un reflejo distorsionado. Esa repetición de motivos me hizo pensar que ambos relatos estaban conectados de manera más directa, pero pronto comprendí que lo que el autor hace es construir un hilo invisible que enlaza las historias sin necesidad de convertirlas en una sola. Esa sensación de continuidad refuerza la atmósfera de desasosiego y convierte la lectura en una experiencia envolvente, donde cada cuento funciona por sí mismo pero también dialoga con los demás.
Tres formas diferentes de terror que llegan a tres finales excepcionales, cada a uno a su manera: el primero me tuvo tapándome la boca con una mano para evitar que ninguna palabra se me colara dentro; el segundo me hizo abrir los ojos como platos y tener que releer algunos párrafos para asegurarme de que lo estaba entendiendo bien; y el tercero me obligó a sonreír cual papanatas al que le acaban de gastar una broma que le ha dejado en un estado de confusión absoluta. En conjunto, el libro deja un poso inquietante y memorable.
EN CONLUSIÓN
Si te gusta el terror, Las cosas han empeorado desde la última vez que hablamos (y otras desgracias) es una lectura imprescindible. Te recomiendo que no lo leas después de comer y te recomiendo que no lo leas cuando tengas un mal día, pero te recomiendo encarecidamente que lo leas (si te interesa pasarlo mal de la manera más sorprendente y, a ratos, asquerosa que unos relatos pueden ofrecer).

··· Esta es una reseña del libro leído en inglés ···
*Soy el tipo de persona que no ve trailers de películas y el tipo de persona que elije saber lo menos posible de un libro antes de leerlo así que, aunque fuera un estrés innecesario y estúpido el haber pasado dos tercios de Las cosas han empeorado... esperando a que volviera en algún momento a la primera historia, es un pequeño precio a pagar por el placer de dejar que los autores me sorprendan tanto como su corazón anhele.
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Jon Barrio Redondo 25 de agosto de 2025
Gran reseña, me han entrado muchas ganas de leer los tres relatos!!