Reseña de Antes vivíamos aquí

Reseña de Antes vivíamos aquí

Título: Antes vivíamos aquí / We Used to Live Here

Autor: Marcus Kliewer

Año de publicación: 2024

Reseña de Antes vivíamos aquí

SINOPSIS

Eve y Charlie acaban de mudarse a un viejo caserón en un entorno boscoso y aislado. Un día, mientras Charlie está fuera, llaman a la puerta. Al otro lado hay un hombre con su familia; según dice, vivió allí de pequeño y le gustaría enseñarles la casa a sus hijos. Eve los deja pasar.

Reseña de Antes vivíamos aquí

Antes vivíamos aquí es un libro con muchísimo hype en redes sociales. Y yo sucumbí a dicho hype porque la gente va diciendo por ahí que es un libro terrorífico. Pero a mí no me ha parecido que dé casi ningún miedo.

Técnicamente entiendo que entra en el género de terror (porque es verdad que tiene elementos del género), y también entiendo que a cada lector le dan miedo cosas diferentes. Aun así, creo esta novela tiene muy poco de terror y es, sobre todo, un thriller.

Que sea un thriller no es algo malo en sí mismo, pero creo que la divulgación que está teniendo no hace justicia a lo que realmente ofrece.

Dicho esto, también tengo que reconocer que Antes vivíamos aquí me enganchó mucho al principio. El problema fue que pasaban páginas y páginas y páginas y empecé a notar que en la historia no llegaba a pasar nada.

El miedo y la tensión, aunque bien construidos en el inicio, no terminan de culminar, así que llegó un punto en el que me aburrí y tuve que dejarlo aparcado unos meses para que me diera el aire (literariamente hablando) y recuperar fuerzas para volver a él.

Al final, conseguí terminarlo porque me pudo la curiosidad, no porque el libro me estuviera dando ganas de seguir leyendo. Quería comprobar si la historia conseguía llegar a algún sitio. Y tengo opiniones bastante desfavorables sobre lo que Marcus Kliewer consigue.

NARRACIÓN Y ESTILO

Como he dicho, me gustó mucho cómo empieza. Creo que Kliewer consigue construir una atmósfera muy particular desde las primeras páginas, apoyándose en una situación cotidiana que poco a poco empieza a resultar cada vez más inquietante.

Nos encontramos en la cabeza de Eve, que no tiene ningún lugar seguro en el que poder resguardarse de la posible amenaza a la que se enfrenta en su propia casa.

Creo que está muy bien llevado lo lentamente que la protagonista va perdiendo el control, así como esa sensación de estar en un entorno que da mal rollo y en el que no puede compartir su malestar con nadie.

Antes vivíamos aquí retrata al milímetro a alguien que se ha quedado flotando en un mar de puras ansiedades. Y el misterio sobre la casa también empieza con buen pie: es sutil e intrigante, y consigue que te preguntes qué demonios está pasando sin necesidad de recurrir a grandes revelaciones.

Pero enseguida me encontré con dos tercios del libro leídos y la sensación de que todavía no había pasado prácticamente nada. Tenemos algún detallito raro que suma a esa atmósfera de desconfianza y peligro constante, pero que despierta más curiosidad que miedo. Y, sobre todo, no hace avanzar la historia.

Es como si la novela se hubiera quedado flotando en esa misma atmósfera de incertidumbre junto a la protagonista, sin decidirse a dar el siguiente paso.

Lo que pretende ser inmersivo, termina alargándose demasiado, dejando al chicle completamente sin sabor. Y, para ser un libro de terror y supuestamente terrorífico, las escenas las escenas que deberían dar miedo son justo las que menos inmersivas me han parecido.

Así que los vibes están muy bien construidos, pero le tengo que poner un suspenso en cuanto a la acción que tendría que tenerme agarrándome el collar de perlas.

Otro problema es que la historia parece sostenerse sobre un lore que está sin desarrollar.

Y eso que creo que la idea mola muchísimo. Podría haber sido algo muy lovecraftiano, con fuerzas supremas y males poderosos e inimaginables que apenas podemos comprender. Sin embargo, se queda en la intención.

El autor nos explica lo suficiente como para entender por dónde quiere llevarnos, pero no nos da motivos ni elementos suficientes para que podamos construir nuestra propia interpretación.

No es que todas las historias necesiten explicar sus misterios, ni mucho menos, pero creo que esta necesitaba desarrollar bastante más las ideas que plantea.

Además, hay que tener en cuenta que toda la novela, que no es precisamente corta, abarca aproximadamente 24 horas. Entiendo que el ritmo lento forma parte de la propuesta, pero una cosa es construir tensión a fuego lento y otra muy distinta es estirar una situación hasta que deja de tener interés.

Empieza siendo un bollito y termina como un pan sin sal. Trágico.

PERSONAJES

Creo que los personajes están muy bien construidos, al menos en su presentación.

De hecho, lo que más terrorífico me ha parecido de la novela es el trastorno obsesivo compulsivo de la protagonista, que creo que está muy bien retratado.

Al principio de la historia, Kliewer consigue meternos de lleno en la mente de Eve. Sus decisiones, reacciones y la manera en la que experimenta las situaciones resultan realistas y coherentes con su forma de percibir el mundo. Entendemos sus preocupaciones, sus mecanismos de defensa y cómo una situación ya de por sí inquietante puede convertirse en una auténtica pesadilla cuando no puedes confiar en tu propia percepción.

El problema llega cuando su estado mental da un giro de 180 grados. Y no porque una evolución psicológica radical no puedan funcionar en una historia de estas características, sino porque creo que el autor no se gana este giro. El cambio ocurre de una manera demasiado súbita y no está suficientemente desarrollado como para que sea creíble.

Me dio la sensación de que simplemente tocaba que la historia diera ese giro y me recordó al meme de girar a la derecha en el último momento.

Reseña de antes vivíamos aquí

A partir de ahí se pierde buena parte de la conexión entre el lector y la protagonista. Vemos que se le ha ido la olla, pero no entendemos por qué. Y no en plan intriga divertida, sino en plan que no se entiende.

Los vibes abandonan la maravilla concreta, específica, identificable y atmosférica que son en la primera parte, y pasamos a estar en un relato que va dando tumbos con el fin de llevarnos de un punto al siguiente de la historia.

EL DESENLACE

El desenlace es lo que menos me gustó del libro.

Creo que el autor, o bien no confía en nosotros, pobres lectores, obligados a leer su obra sin su supervisión, o no confía en sí mismo y su capacidad de que lleguemos a la conclusión que él tenía en mente.

La posibilidad de la primera opción es insultante. Te hace sentir que Kliewer está mirando por encima de tu hombro con condescendencia, asegurándose de que no se te escapa nada.

Pero, si la realidad se parece a la segunda opción, creo que tiene razón. Creo que su capacidad para que deduzcamos lo que pretende contar no está al nivel de lo que esta historia necesitaba y, por eso, el desenlace termina construido a trompicones.

En consecuencia, el autor elige darnos masticado lo que él pretendía comunicar. Algo contraproducente en este tipo de relato que se basa justo en hacernos dudar de la veracidad de la narradora y de lo que estamos leyendo.

Si la intención es que nos preguntemos si Eve está perdiendo la cabeza o si realmente está ocurriendo algo paranormal, creo que la novela debería darnos suficientes pistas para que podamos construir nuestras propias hipótesis. No hace falta que nos dé una respuesta definitiva, pero sí que nos permita participar en el misterio.

Por el contrario, tengo la sensación de que el autor va dejando caer ideas sin desarrollarlas y, cuando llega el momento de cerrar la historia, se pone nervioso y decide explicarnos qué es lo que supuestamente teníamos que haber entendido.

LO QUE FUNCIONA Y LO QUE NO

Creo que uno de los mayores problemas de Antes vivíamos aquí es que abandona por el camino algunos de los elementos que mejor funcionaban al inicio de la novela.

Toda esa tensión del principio que surge de tener a unos desconocidos invadiendo tu espacio personal, sin saber cuáles son sus intenciones y sin poder quitártelos de encima, se va perdiendo por el deagüe.

Primero plantea una situación con muchísimo potencial, pero muchos de los detalles que parecen importantes terminan no llevando a ninguna parte.

Te dejo más sobre esto en la sección con spoilers al final.

EN CONCLUSIÓN

En general, no me ha gustado.

Me parece que está bien escrito, que consigue ser inmersivo. Y entiendo el efecto que Kliewer estaba buscando, pero creo que le falla totalmente la ejecución.

Construye una atmósfera de terror psicológico muy efectiva, pero no sabe desarrollarla narrativamente. La novela empieza planteando una situación inquietante, consiguiendo meternos en la cabeza de una protagonista cuya percepción de la realidad está comprometida y genera preguntas interesantes.

Sin embargo, no desarrolla suficiente sus propias ideas. Le falta chicha. Abandona elementos que parecían importantes y, cuando llega el momento de resolver el misterio, opta por explicarlo todo de una manera que contradice precisamente el efecto que estaba intentando conseguir.

Dicho esto, cabe mencionar que hay innumerables tiktokers hablando de lo terrorífico y maravilloso que es este libro. Así que igual a ti sí te gusta y, de ser así, puedes decirme por qué exactamente en los comentarios. Discutamos. Pasémoslo bien.

Reseña de Antes vivíamos aquí

··· Esta es una reseña del libro leído en inglés ···

May Lee Cosas

Si quieres leer un libro de terror que sí da miedo, te recomiendo Los ojos son la mejor parte de Monika Kim (enlace a la reseña). En esta novela, la autora también crea un ambiente muy tipo thriller, pero no escatima en momentos de terror que para mí son mucho más efectivos. Además tiene todo ese mensaje y trasfondo que eché en falta en Antes vivíamos aquí.

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May Lee Cosas

Lo que no me ha convencido del desenlace

Hay dos decisiones narrativas que me parecen un problema y que resumen bastante bien lo que no funciona en esta novela.

La primera tiene que ver con la propia familia que da título al libro y que constituye el núcleo del misterio. Al menos en teoría.

La premisa es que Eve no consigue echar de su casa a esta familia una vez les ha dejado entrar. Toda la tensión inicial se construye alrededor de esa invasión del espacio personal y de la imposibilidad de recuperar la tranquilidad dentro de tu propio hogar.

Sin embargo, después del ataque del perro, la familia simplemente se marcha. ¿Hola? Excusez moi?

Me parece un bajón narrativo enorme porque una parte importantísima de la tensión residía precisamente en que no se fueran. Una vez que desaparecen de la casa, buena parte del conflicto que había sostenido la novela se marcha con ellos.

Y entonces, de repente, a Eve se le va la olla en un solo click.

Tenemos que aceptar que algo se le ha metido en la cabeza, que el Mal que habita en la casa ha entrado en ella, y que su percepción de la realidad ha cambiado por completo. Pero ¿por qué? ¿Por la aparición en el desván y la posterior contusión? No me parece que esté suficientemente justificado.

La segunda cuestión es el papel de los niños y la naturaleza del mencionado Mal que habita en la casa.

Se nos plantea que hay algo relacionado con la familia que vivió allí anteriormente y con el matrimonio que, de alguna manera, construyó o dio origen a ese Mal. Pero ¿qué pintan los niños en todo esto? ¿Cuál es su función? ¿Por qué están ahí?

Al final, la propia Eve, años después y estando encarcelada, sigue sin ser capaz de decidir qué papel desempeñaban exactamente. Y el problema es que nosotros tampoco tenemos pistas suficientes para hacernos una idea.

No me parece mal que una historia de terror tenga elementos inexplicables, ni que existan fuerzas cuya naturaleza no podamos comprender. De hecho, creo que ese tipo de misterio podría haber sido uno de los puntos fuertes de la novela. Pero una cosa es dejar preguntas sin respuesta de manera deliberada y otra muy distinta es no desarrollar suficiente los elementos que estás introduciendo.

La historia parece querer sugerir que hay algo mucho más grande y terrible detrás de todo lo que ocurre, pero nunca termina de construirlo.

La necesidad de explicarlo todo

Kliewer intenta reencauzar todo lo que en realidad no nos ha explicado con el detalle del colgante que el señor le entrega a Eve, perteneciente a esa otra Eve que supuestamente nunca existió, y con el mensaje final de su novia, que confirma que nuestra protagonista no está loca, sino que sí que ha cambiado de realidad o algo similar.

Y, digo yo, que si quieres escribir una historia que me haga dudar entre la posibilidad de que la protagonista se haya vuelto loca y la de que estemos ante una situación paranormal, deberías darme suficientes pistas a lo largo de la novela para que pueda decidir por mí misma qué está ocurriendo.

No puedes pasar cientos de páginas alimentando esa ambigüedad y, cuando llega el momento de resolverla, sacar un colgante y un mensaje para explicarme que sí, que la respuesta correcta es: historia sobrenatural.

¿Qué menos que dejarnos con la duda de si Eve era realmente Emma? Esa incertidumbre habría sido muchísimo más interesante que recibir una explicación tan atropellada y tosca.

En definitiva, creo que Antes vivíamos aquí tenía una premisa estupenda y una primera parte que prometía muchísimo, pero que el autor no sabe desarrollar ni resolver de manera satisfactoria.

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